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“Ayudando a que un chico cambie”

Cuando la señora Ruth Hopkins, maestra de cuarto grado de una escuela de Brooklyn, Nueva York, echó una mirada a su clase el primer día del año, su entusiasmo y alegría por empezar un nuevo término quedaron matizados por el temor. En   su clase este año tendría a Tommy T., el “chico malo” de la escuela.
La señora Hopkins decidió enfrentar el “problema Tommy” de inmediato. Cuando saludó a sus nuevos alumnos, hizo pequeños comentarios sobre cada uno de ellos: “Rose, es muy lindo el vestido que tienes, Alicia, me han dicho que eres muy buena dibujante”.

Cuando llegó a Tommy, lo miró a los ojos y le dijo: “Tommy, tengo entendido que tienes alma de líder. Dependeré de ti para que me ayudes a hacer de esta división el mejor de los cuartos grados”. Y en los días siguientes, ella reforzó esto, felicitando a Tommy por cada cosa que hacía, y comentando lo buen alumno que era. Con esa reputación que mantener, ni siquiera un niño de nueve años podía defraudarla… y, TOMMY no la defraudó.

Hay muchos Tommys en nuestras familias, vecindarios y en la sociedad. Niños y jóvenes que no han sido comprendidos ni exigidos para que cambien y alcancen su potencial.

Todos los seres humanos, hemos sido dotados con dones, talentos, cualidades y capacidades únicas, y es menester descubrirlas… O ayudarles a descubrirlas al brindarles confianza. La rebeldía puede ser consecuencia de la frustración.

Y qué tal, ¿si cada uno se preocupara de ayudar a otro, en lugar de criticar y acusar los errores? ¿Cuál es la mejor manera de manejar a un niño “difícil”?

  1. Reconozca cuánto del comportamiento del niño es un reflejo de su temperamento.
  2. Establezca un clima neutral o emocional objetivo. Intente no reaccionar de manera emocional e instintiva, es poco productivo.
  3. No tome el comportamiento del chico como afrenta personal. No le culpe a él ni se culpe usted mismo.
  4. Intente darle prioridad a los asuntos y problemas que rodean al niño, Algunos merecen mayor atención. Otros no son tan relevantes y se pueden ignorar.
  5. Revise las expectativas del chico, revise sus preferencias y sus valores. ¿Son realistas y apropiadas? Cuando su hijo hace algo correctamente, elógielo y refuerce los comportamientos específicos que le gustan.
  6. Busque ayuda profesional, cuando sea necesario.

*”Los hombres son ricos sólo en medida de lo que dan. El que da un gran servicio, recibe una gran recompensa”. (Elbert Hubbard – Escritor, artista y pensador estadounidense).

*”De la conducta de cada uno depende eldestino de todos. (Alejandro Magno – Rey de Macedonia en el 330 AC). 

 “La rebeldia puede ser a causa de una frustración” 

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