“El poder de la Integridad”

Feb 7, 2014   //   by Dairo Rubio   //   Comentarios  //  No Comments

250px-Simeon_Solomon_-_Shadrach_Meshach_Abednego“Los tres jóvenes fueron secuestrados y llevados lejos de su nación, cuando ésta fue invadida por tropas extranjeras. Eran muy inteligentes y por lo tanto fueron llevados ante la Corte del Rey invasor. Este les dio la oportunidad única de hacer parte de su equipo de Consejeros, pero antes debían pasar por varios años de educación y preparativos de acuerdo a las normas y criterios de ese reino.

Aparentemente nada parecía malo; sin embargo, allí se practicaban leyes y ritos contrarios a los que los tres jóvenes habían heredado de sus familias. Lo que tenían que hacer era contrario a sus principios. Ellos se enfrentaban a una disyuntiva: Obedecer a sus cautivadores y hacer parte de un alto cargo político y social, o desobedecer y enfrentarse a la propia muerte.

Al final, prefirieron oponerse a lo que les exigían y mantenerse firmes en el legado de integridad que habían recibido de las autoridades de su propia nación. En consecuencia, fueron amarrados y arrojados a un horno ardiendo; pero milagrosamente, al pasar de las horas, sus cuerpos no habían sufrido daño alguno y sus conciencias seguían intactas.

Esto sorprendió a sus enemigos, y fueron sacados prontamente de allí para luego dignificarles poniéndoles como jefes de grupos de sabios que aconsejaban al rey”.    

No es fácil permanecer sin contagiarnos en un mundo acostumbrado a hacer concesiones de acuerdo a su conveniencia o pragmatismo. Lo que parece imperar es la premisa egoísta “Si le sirve, hágalo”
El Dr. John F. MacArthur, renombrado escritor, tituló una de sus obras “El poder de la Integridad”, y de ella extraemos algunos conceptos importantes sobre éste aspecto.

Así como le sucedió a estos tres jóvenes, nuestra integridad puede pasar la prueba por el mismo fuego. Ellos también fueron desafiados al pedírseles que hicieran algo contrario a sus principios morales y espirituales. Y al negarse, esto les trajo persecución, al punto de recibir una sentencia de ser quemados vivos.

Sin embargo, también podemos considerar que la integridad de una persona, después que es probada y pasa esa prueba, le trae como recompensa, justicia, pues fueron librados del horno ardiente, se les reconoció como personas íntegras, y se les puso muy en alto.

¿Cuántas veces podemos perder las mayores bendiciones por no mantenernos íntegros en las pruebas? ¿Te ha sucedido? ¿Estarías dispuesto a soportar como estos jóvenes?

*” La integridad del hombre se mide por su conducta, no por lo que dice profesar”, afirmaba Juvenal, el poeta romano, en el siglo Primero.

*El escritor estadounidense Richard Bach, aquel de Juan Salvador Gaviota, lo recuerda?, citaba que “Tu única obligación en cualquier período vital consiste en ser fiel a ti mismo”.

Y el proverbio bíblico dice que: “El justo camina en su integridad; sus hijos serán bienaventurados, al igual que toda su descendencia”.

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