“La memoria de la fidelidad”

Jan 30, 2014   //   by Dairo Rubio   //   Comentarios  //  No Comments

Abuelos fielesUn hombre de edad madura llegó a la clínica para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras le atendía, el médico le preguntó ¿qué era eso tan urgente que tenía que hacer?

Le respondió que se dirigía a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer, que vivía allí. Llevaba algún tiempo en ese lugar y tenía un Alzheimer muy avanzado. Mientras le acababa de vendar la herida, el doctor le preguntó si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

—No —respondió—. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.  —Entonces? —preguntó el médico—, si ya no sabe quién es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?

El anciano sonrió y dijo:  —Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella.

En tiempos como este cuando el amor se ha convertido en algo desechable o ligth, vale la pena destacar acciones como ésta. Cónyuges que abandonan a sus parejas porque ya no las ven tan jóvenes… porque ya no tienen el dinero que antes… porque están enfermos… Son múltiples las excusas para abandonar a quienes les amaron incondicionalmente.

El amor entre parejas, necesita ser restaurado; nada debería quebrantarlo.  La unión de un hombre y una mujer ha sido sellada con la bendición divina, no es un juego de dos personas inmaduras que puede tirarse a la basura así no más.

¿Qué es lo que más recuerdas de tu cónyuge? ¿Cómo está él o ella ahora mismo? ¿Y cómo estás tú? No hay mayor diferencia, ¿verdad? Reaviva el amor por esa persona que te entregó todo.

En el siglo XVII, Francisco VI, duque de La Rochefoucauld sostenía que: “No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay”.

Y el más admirado apóstol de la fe cristiana, Pablo, escribía en una de sus cartas a los romanos: El amor debe ser sin fingimiento. Aborrecezcan lo malo, y solo sigan lo bueno”.

Motíva a tu cónyuge hoy mismo, demuestrale cúanto le amas, que puedas llevarle el verdadero amor que viene de Dios, puro y sin hipocrecía.

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