“Morir de hambre rodeado de Tesoros”

Aug 8, 2012   //   by Dairo Rubio   //   Comentarios  //  No Comments

Después de vagar tres días perdido en el desierto, a un viajero se le agotaron las provisiones, las energías y hasta la esperanza de salir vivo.  Siguió arrastrándose fatigosamente un día más por aquel mar de arena.  De pronto ve algo raro. -¿Espejismo? (se preguntó)… No, era un pequeño oasis.  El viajero bebe ávidamente el agua limpia y fresca de la fuente.  Luego se duerme y descansa toda la noche.

Por la mañana se despierta con un hambre atroz.  Mira alrededor, buscando algo que lo salve de morir…  Ve a unos pasos un bulto sellado, y piensa: “¡Ojalá sea algún alimento, galletas, o fruta!”

Temblando, abre el bulto, y lo vacía sobre la arena. ¡Terrible sorpresa! No es comida… Son cientos de diamantes, que destellan bajo el sol del desierto. El pobre viajero, desesperado, arroja los diamantes lejos de sí sobre la arena, gritando: “!¿De qué me sirven los diamantes si me muero de hambre?!.”

El esqueleto del viajero fue hallado mucho tiempo después. A su alrededor brillaban como astros relucientes los diamantes.”

La vida está por encima de cualquier otro asunto, cuando se trata de conservarla. Podemos encontrar en nuestros días cosas que nos pueden deslumbrar pero que no satisfacen nuestra necesidad profunda; también hay personas que acumulan bienes, conocimiento y riquezas de manera desesperada… y no quieren compartir con nadie.   Un día, de pronto se dan cuenta que no tienen salud, ni amigos, ni familia y que sus riquezas no pueden llenar esos vacíos.

Todos vamos por este mundo descubriendo y atesorando cosas como la salud, el conocimiento, los bienes y la comodidad; pero ¿Pueden estos durar tanto? Si tuviéremos que darlos para salvar la vida, ¿estariamos dispuestos a entregarlos?
Cuando somos generosos y participativos estamos haciendo  amigos y abriendo puertas al futuro. El Maestro de maestros dijo: “¿De qué le sirve a un hombre ser dueño de todo el mundo, si pierde su vida?”. ¿Cómo vives tu vida?
*Al final, lo que importa no son los años de la vida, sino la vida de los años. (Abraham Lincoln).
*Jamás mueren en vano los que mueren por una causa grande. (Lord Byron).

¿Qué opinas?

Únete a la transformación de la familia con tu aporte:

Ingresa tus datos para recibir El Comentario de Hoy en tu buzón