Reflexión…


No quiero que mi hijo fracase como yo…
El matrimonio entre un hombre y una mujer pasará de moda nunca. El matrimonio es un principio de vida para la familia. Y un asunto tan importante como es el futuro con el cónyuge es digno de oración no solo de los padres, sino también de los propios jóvenes.

Dios el Padre anhela que hagamos Su voluntad en todo. Cuántas cosas negativas y dolores del alma evitaremos si acudimos a la dirección divina. El ejemplo humano que se asemeja más a la felicidad que promete el cielo, es el matrimonio entre un hombre y una mujer que se aman sinceramente y que tienen a Dios como el centro de su relación.
Los padres desean que sus hijos tengan buenos compañeros de vida. ¡Qué tragedia es cuando los jóvenes escogen algo inferior a lo que Dios ha escogido para ellos!.
¿Cómo manejas los asuntos del corazón? ¿Has contado con Dios y con tus padres en la decisión de escoger tu cónyuge?

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